El Tratamiento de la Violencia de Género

546327_415825265144745_1823315167_nLa actuación ante los casos de violencia (I)
Uno de los elementos claves para el tratamiento efectivo de la violencia de género y su erradicación es comprender los contextos donde se genera y las dificultades para identificarla, así como sus causas y consecuencias. Saber cómo detectarla, orientar a las mujeres y actuar adecuadamente mejorará las actuaciones y la intervención con quienes la sufren, con el objetivo de minimizar los efectos y su perpetuación social.

La detección
Generalmente, las mujeres que sufren malos tratos son incapaces de ayudarse a sí mismas debido al deterioro psicológico que presentan como consecuencia de la violencia reiterada. Por eso la detección y la atención profesional representan un apoyo clave para romper con la violencia de género y facilitar la normalización de la vida de la mujer y de las personas que de ella dependen, su reincorporación a la vida social y su recuperación psicológica.

Por otra parte, los discursos de negación, legitimación, justificación o naturalización de la violencia de género que siguen vigentes en nuestra sociedad y en una parte de las y los profesionales que intervienen en el proceso, así como los mitos y estereotipos mediante los que se transmiten, provocan en las mujeres un estado de conflicto e inseguridad en la percepción e interpretación de la agresión que están sufriendo, que paraliza o anula su capacidad de reacción y la búsqueda de soluciones y dificulta la detección por parte de los servicios que deben intervenir.

Posibles Reacciones Discursivas ante una Situación de Violencia de Género

– Negar u ocultar las agresiones
– Identificarse con el agresor
– Culpabilizarse de las agresiones sufridas
– Minimizar la gravedad de la situación de violencia

En muchos casos, la negación o naturalización de la violencia por parte de las mujeres víctimas está condicionada por las siguientes circunstancias:
– Miedo a reconocer el problema por temor a la desprotección, la falta de seguridad, los trastornos en la vida propia y en la de las hijas e hijos, etc.
– Miedo a las amenazas y a sufrir acoso si se intenta romper la relación.
– Vergüenza por el hecho de ser víctima de violencia y por el miedo a ser juzgada.
– Sentimientos de culpa porque, en ocasiones, llegan a asumir que la violencia es merecida.
– Sentimientos de comprensión y protección hacia el agresor, por sus circunstancias personales.
– Percepción de que el maltrato no es severo, así como incapacidad para prever la evolución del mismo e identificar el peligro.
– Miedo al futuro, especialmente cuando tienen menores o personas a su cargo.
Ante tales discursos es importante que las mujeres comprendan que el agresor:
– Emplea la violencia para dominar e infundir temor en ella, como un ejercicio de poder, con el fin último de doblegarla.
– Tiene un concepto estereotipado y sexista sobre la masculinidad y la feminidad. Ha interiorizado valores tradicionales de la superioridad masculina y piensa que es «su mujer», por lo que puede hacer con ella lo que considere.

POSIBLES REACCIONES DISCURSIVAS ANTE UNA SITUACIÓN DE VIOLENCIA DE GÉNERO

– Tiende a justificar la conducta violenta culpabilizando a la mujer. Le atribuye que su comportamiento no es el apropiado. No asume la responsabilidad de las agresiones considerando que el problema no es de él. Habitualmente lo proyecta hacia causas externas (familia, trabajo, estrés, desempleo, ebriedad, provocación por parte de la mujer).
– Emplea estrategias para minar la seguridad, la autonomía y la autoestima de la mujer, tales como el aislamiento social (intenta impedir sus relaciones con familiares, amistades, compañeros/as de trabajo, etc.); la descalifica y humilla; desprecia y critica su trabajo, su conducta o actitudes, su modo de tratar a las/os hijas/os, etc.
– Su comportamiento en el ámbito privado no se corresponde con su actitud y conducta en el público. En el ámbito social puede ser un individuo respetado y respetuoso, amable, solidario, equilibrado.
– Es manipulador y controlador. En ocasiones utiliza a los hijos/as como un medio para poder seguir maltratando.
– Ofrece grandes resistencias a cambiar, pues no reconoce sus actos como delictivos.

Muchas veces las mujeres presentan signos evidentes de la situación de violencia que se ejerce sobre ellas, especialmente físicos. En otros muchos casos las señales no son tan evidentes, por lo que la detección se puede apoyar en la observación de indicios de tipo psicosocial, sociosanitarios, laborales o económicos, que constituyen evidencias o pruebas relevantes para poder orientar y apoyar a la mujer.

(Texto extraído de Guía para la Atención a Mujeres Víctimas de Violencia de Género. Instituto Canario de Igualdad. Gobierno de Canarias.)

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