‘Tolerancia Cero’ no es un refresco

thelma y louise

No siempre es fácil encontrar material audiovisual que contenga conclusiones aprovechables para explicar la desigualdad entre mujeres y hombres que se sigue produciendo hoy en día en muchos ámbitos. Pero afortunadamente y aunque todavía son muy pocas, la participación de mujeres en la producción de contenidos informativos, de vez en cuando, idea y produce contenidos en los que se hacen análisis cuestionando los estereotipos sobre la imagen de las mujeres en los medios de comunicación, o los obstáculos que enfrentan en las opiniones sociales sobre la participación política.

El pasado 10 de marzo, se emitió en la 2 de televisión española un documental titulado Miss escaparate en el que se describe y se pone en relación precisamente estos dos ámbitos; la escasa participación de las mujeres en los puestos de poder y la limitada y estereotipada imagen que los medios de comunicación transmiten de las mujeres a través de diferentes formas; la publicidad, el cine, los videojuegos e incluso los informativos.

Les recomiendo que vean este documental y que si en su ámbito familiar hay chicas o chichos que estén estudiando secundaria lo hagan en su compañía. Los datos que aparecen están referidos a los Estados Unidos, pero aunque es cierto que en Europa, la mayoría de los países andamos algo mejor en lo referido a las cifras de participación política de las mujeres, la mayor parte de las situaciones descritas, especialmente las referidas al tratamiento que las mujeres reciben en los medios audiovisuales y la imagen cosificada e hipersexualizada del cuerpo de las mujeres que utiliza la publicidad y los medios de comunicación con fines comerciales, son perfectamente válidas para nuestro contexto social y cultural.

Quizá una vez hayan visto el documental algunas personas encuentren respuestas a algunos de los acontecimientos que nos acompañan cotidianamente en los ámbitos públicos, la participación laboral, cultural, económica o política de las mujeres.

Como argumenta Geena Davis (¡Qué gran película Thelma y Louise!), vivimos bajo la presunción, seguramente falsa, de que a la mitad de la población no le importa lo que le pase a la otra mitad, o esto es lo que parece lo que piensan quienes toman las decisiones de los contenidos en los medios, y añadiría yo de muchas decisiones políticas.

Sólo bajo este presupuesto, puede entenderse que la ropa interior de Paris Hilton se convierta en portada de informativos, que se trate de material masturbatorio a una posible candidata a las elecciones presidenciales de Estados Unidos o de Bruja perversa y sin méritos propios a la otra.

Pero es probablemente también este pensamiento lo que hace que se menosprecie habitualmente la presencia de las mujeres en muchos ámbitos públicos, que se señalen como negativos atributos de fortaleza y ambición en las mujeres o se sea demasiado condescendiente con los demasiado frecuentes e intolerables ataques sexistas que se producen día sí y día también.

Sólo así se explica que la mejor pregunta que un fiscal tenga que hacer, no en uno, sino en la mayor parte de los casos de acoso sexual en los ámbitos laborales, o políticos, esté relacionada con la posibilidad y la duda sobre por qué la agredida “aguantó” el trato. Sólo así se explica que muchos duden casi de forma sistemática de la palabra de una mujer cuando denuncia a un hombre. Sólo así se explican sentencias que minimizan la actitud de quienes acosan menosprecian o vejan a las mujeres. Sólo así se explica que los pecados del sexismo y el abuso no pasen factura social a quienes tienen poder, desde la iglesia a las empresas, pasando por las instituciones y los partidos políticos.

Por último en este relato, sólo así se explica que un partido político tome la decisión orgánica más desgraciada de su historia, ignorando las voces que intentaron explicar que Tolerancia Cero no es el nombre de un refresco y que NO, es NO. Sin concesiones.

Siempre quise un final diferente para Thelma y Louise. Uno que no me haga llorar. Un final que no me obligue a formular la frase “qué pena más grande”, cuando quiero imaginar un mundo diferente, especialmente para las niñas, en un destino distinto del fondo de Gran Cañón del Colorado.

Marisa Soleto. Directora de la Fundación Mujeres.

Link a enlace http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2013/03/14/tolerancia-cero-no-es-un-refresco.html

 

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