¿Derechos en crisis?

Las mujeres llevamos años luchando por ser sujetos de derechos, por poner en la agenda política aquellas cuestiones que nos afectan por el hecho de ser mujeres pero que no por ello son «problemas de mujeres» sino que, en tanto que situaciones arraigadas estructuralmente en la sociedad, requieren de la consideración de problema social y, por tanto, de una respuesta integral por parte de los poderes públicos. Tras años de lucha y conquistas, los derechos que creíamos conquistados parecen un espejismo, porque ahora nuevamente vuelven a ser cuestionados y corren el riesgo de desaparecer o difuminarse tanto que no seamos capaces de reconocerlos utilizando como pretexto el actual contexto de dificultades económicas. Y lo que me parece más preocupante, es que vamos aceptando estos cambios con resignación.
Se han dicho muchas cosas sobre la crisis, pero lo que no se suele hacer es ponerle rostro. ¿El impacto de la crisis es igual en hombres y en mujeres? O mejor dicho, las medidas políticas que se están tomando para salir de esta etapa de dificultades, ¿tienen el mismo impacto en mujeres y en hombres?

la igualdad es un derecho

La falta de visibilidad de las mujeres en la crisis tiene como consecuencia que ni en el diagnóstico ni en las medidas que se plantean se tenga en cuenta la desigual situación de las mujeres en los distintos ámbitos de la sociedad y que las distintas brechas estructurales, lejos de reducirse, se van incrementando a golpe de decreto que impone el Gobierno de España. ¿Olvido inocente? ¿O es qué el cambio de modelo que parece que nos quieren imponer plantea una reformulación de los derechos de las mujeres? ¿Qué papel nos reserva a las mujeres este nuevo modelo?

España ha retrocedido en los índices que miden la igualdad de género en cada país. A la cabeza se encuentran Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia. Esta posición privilegiada tiene mucho que ver con las medidas políticas desarrolladas por estos países desde hace muchos años. En cambio, España ha retrocedido 14 puntos en 2012 según el índice global de igualdad de género del Foro Económico Mundial. Del puesto 12 hemos pasado al 26. En el año 2010 España se situaba en el puesto número 11.

La reforma laboral ha supuesto un duro golpe para las mujeres, ya que la norma supone dejar sin efecto las medidas de conciliación o los planes de igualdad, permite que las empresas rebajen los salarios por razones de competitividad o productividad y se modifiquen los horarios y dificulta la corresponsabilidad, es decir, la posibilidad de que los hombres se incorporen también a la responsabilidad compartida de los cuidados. Las mujeres ya estábamos en situación de precariedad. En Canarias ganamos de media 16,12% menos que los hombres. La media europea se sitúa en el 15%. Y con estas medidas, la brecha de género en el mercado laboral va a ir incrementándose cada vez más.
Pero no solo hablamos del impacto en el mercado laboral. La crisis económica está sirviendo como excusa para un cambio de modelo que es ideológico. Lo vemos en la forma en que están haciendo inviables determinados servicios públicos por los recortes económicos. Si desaparecen servicios públicos, si éstos son privatizados, ¿quienes van a sufrir más ese impacto? Sin ninguna duda, las mujeres, porque son las que más necesitan esos servicios que el Estado va a dejar de prestar.

Es evidente que se está reforzando un modelo para relegar al ámbito doméstico a las mujeres, en el que con nuestro trabajo no remunerado en el hogar, hagamos frente a los servicios públicos que se dejan de prestar. Esto se va a traducir en falta de autonomía económica en el presente y también en pobreza presente y futura al dejar de cotizar para poder tener derecho a una pensión medianamente digna el día de mañana.
Nuestros derechos están en claro retroceso y en paralelo se están reforzando los discursos que cuestionan avances legislativos tan importantes como la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la Violencia de Género. En el anteproyecto de reforma del Código Penal del PP se suprime el término violencia de género. Si hablamos de derechos de salud sexual y derechos reproductivos, está en cuestión la actual Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Un claro ejemplo de hasta dónde estamos retrocediendo y como no es solo la crisis lo que está detrás de las decisiones políticas que se están tomando.

La igualdad de género no está presente en el discurso imperante sobre la crisis, no se percibe la reducción y el grave retroceso de los logros conseguidos. Se habla de igualdad como algo específico de las mujeres, y se va afirmando un discurso que dice que ahora hay temas más importantes que resolver, que las políticas de igualdad pueden esperar. Pero si no se incorpora el género al diagnóstico global sobre la crisis, se seguirán incrementando las brechas existentes. Llegadas a este punto tendríamos que volver a preguntarnos: ¿olvido inocente? ¿O es qué el cambio de modelo que parece que nos quieren imponer plantea una reformulación de los derechos de las mujeres?

Elena Máñez Rodríguez / Las Palmas de Gran Canaria

Link a enlace http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=294571

 

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