“La chica siempre es la culpable”: Las ‘lolitas’ y nuestra doble moral

La revista estadounidense Vice publicaba un reportaje titulado «La guía para follar con hombres mayores» que contenía sentencias como esta: “No hagas como si nunca lo hubieras pensado. Aunque no te parezca muy guapo, ¿no encuentras emocionante la idea de jugar con el papá de tu amiga después de que ella haya tomado prestados tus zapatos y “accidentalmente” se los haya llevado de vacaciones? Hay pocas cosas que sean bastante molestas como para vengarte de ese tipo de situaciones, y un polvo rapidito con el padre en la alacena es una de ellas”.

La filial española no ha elegido el mejor momento para traducir el reportaje, teniendo en cuenta que una relación de este tipo acabó con el asesinato de una menor de 13 años y un suicidio. El caso de El Salobral, por desgracia, no es aislado. La realidad es que este tipo de amoríos son cada vez más frecuentes, y casi siempre acaban mal.

Para Lidia Puigvert, profesora de Sociología de la Universidad de Barcelona e investigadora del Centro Especial de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades, la sociedad no ha abordado el tema en el sentido en que debiera: “Tristemente esta chica [la menor asesinada en el Salobral] parece la culpable, pero es la víctima de una relación de sometimiento, no de una relación de iguales”.

La investigadora reconoce que el feminismo ha tenido parte de culpa por permitir, e incluso consentir, este tipo de relaciones: “En los últimos años todo el concepto de libertad sexual se está planteando de formas muy diversas y el feminismo ha tenido dificultades para tratar todo lo relativo a la sexualidad. La lucha de algunos movimientos feministas para que las mujeres hicieran lo que quisieran ha hecho que se asuman muchos roles masculinos que eran, precisamente, los que se criticaban. La libertad de género significa tener libertad para decidir con quién quieres estar, pero ¿qué debemos consentir y qué no?

 

Jugando con la doble moral

La realidad es que la sociedad ha sido permisiva con un determinado tipo de relación sentimental que, como señala Puigvert, “no parte de la igualdad, sino del sometimiento”. Como señala la socióloga, el problema no es la edad de las chicas que mantienen este tipo de relaciones, sino el contexto en que se desarrollan estas. En muchas ocasiones se trata de parejas en las que hay una jerarquía muy marcada. Es el caso de las relaciones profesor-alumna. Este mes hemos vivido una nueva historia de este tipo, un profesor británico fue arrestado en Francia tras fugarse con una alumna de 15. El suceso es nuevo, pero la historia es en esencia la misma, y aparece en los periódicos todos los años. Para Puigvert este tipo de relaciones, aunque sean consentidas, no se basan en la igualdad, en la medida en que están jerarquizadas: el profesor no deja de ser la persona que va a evaluarte. Y en este contexto la libertad se vuelve un concepto difuso.

 

Las relaciones con hombres mayores tienen una imagen atractiva entre las adolescentes

Para la terapeuta sexual Esther Venegas, del centro Izada, se trata de relaciones que desde un principio están mal estructuradas, y por eso suelen acabar en conflicto: “Son relaciones basadas en posiciones culturales muy concretas. Hay una parte masculina que pretende ejercer un control sobre otra persona más vulnerable. Se trata por lo tanto de relaciones asimétricas, que están condenadas a fracasar o a que se desarrolle violencia de género”.

Para entender por qué son tan frecuentes estas trágicas relaciones amorosas hay que partir de la base de que suelen ser consentidas. La menor desea estar con alguien mayor. Y este es el principal problema. Como bien muestra el artículo de Vice, una revista de tendencias dirigida, principalmente, a los jóvenes: las relaciones con hombres mayores tienen una imagen atractiva entre las adolescentes. Por descontado no se trata de un fenómeno novedoso, y hace mucho tiempo que Nabokov escribió Lolita, pero no es menos cierto que la sociedad ha consentido este tipo de relaciones y las ha mitificado. Hoy sabemos que Jimmy Savile, el presentador del mítico programa Top of the pops e histórica figura de la BBC estuvo abusando de jovencitas durante décadas, pero el escándalo sólo ha salido a la luz tras la muerte del presentador. El director de la cadena británica, George Entwistle, ha llegado a admitir que la cultura de la corporación era tolerante con el abuso sexual y encubrió las actividades del presentador, que es inmensamente popular en Gran Bretaña. El caso muestra a la perfección lo que todos saben, pero nadie se atreve a plantear: la sociedad no ha hecho nada por evitar este tipo de situaciones y se han convertido en una práctica habitual, desagradable para muchos, pero tolerada por casi todo el mundo.

Venegas tiene claro que sobre estos asuntos opera una peligrosa doble moral: se trata de relaciones no legitimadas, que se deben mantener en secreto, pero socialmente se han validado, en la medida en que se ven como algo atractivo.

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El espejismo del ascenso

El fenómeno tiene, además, una explicación sociológica que, según explica Puigvert, se conoce como el espejismo del ascenso: “Las chicas piensan que su posición entre los adolescentes va a subir si visten atrevidas, se hacen fotos con marcado contenido sexual o salen con chicos mayores. Piensan que asumiendo el rol que piden los perfiles masculinos violentos van a ser más valoradas. Pero lo que les pasa es todo lo contrario, su imagen se deteriora mucho más y se consideran chicas más fáciles”. Y esto, según Puigvert, es lo que deberían trasmitir los medios, que tienen que dejar de vender las relaciones de ‘lolitas’ como algo atractivo o atrevido para dibujarlas como lo que son, “la perpetuación de un modelo masculino hegemónico propio del señor feudal del Antiguo Régimen”.

 

Los adultos mayores que mantienen relaciones con menores están buscando tener una relación de control, de marcado perfil machista

Y los hombres, ¿qué buscan en una relación de este tipo? Venegas tiene claro que los adultos mayores que mantienen relaciones con menores están buscando tener una relación de control, de marcado perfil machista: “Es gente insegura que quiere mantener una relación de poder, asimétrica, y esto es más fácil de mantener con una menor, que siempre es más vulnerable. Esto refuerza su autoestima, pues se ven capaces de gustar y controlar a una joven virgen y pura”.

 

Endurecer la ley podría ayudar, pero no es la solución

El código penal español no reconoce como delito las relaciones sexuales con menores a partir de los 13 años, siempre que estas sean consentidas. En las últimas semanas se ha generado un importante debate sobre la necesidad de subir esta edad. Tanto Venegas como Puigvert consideran, al margen de que esta edad sea más o menos baja, que endurecer las leyes no acabaría con un problema que solo puede solucionarse de una manera: educando en sexualidad.

Puigvert reconoce que las leyes pueden ayudar, “para eso están”, pero insiste en que antes de tocar el código penal se debería abrir un debate previo, que en este tema no existe: “El profesorado y las familias sólo plantean este problema desde la ética. Es un discurso en un solo sentido que no sirve para los adolescentes. Los medios deberían mostrar que este tipo de relaciones no son buenas, ni son excitantes. Lo son otro tipo de relaciones, más igualitarias, que no aparecen en los medios o se ven como aburridas”.

Miguel Ayuso

Link a enlace

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/10/27/ldquola-chica-siempre-es-la-culpablerdquo-las-lolitas-y-nuestra-doble-moral-108008/

 

 

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