Piden 38 años de cárcel para un mosso por vejaciones sexuales a su pareja

El fiscal mantiene que el procesado tuvo una actitud violenta

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El fiscal solicita una pena de 38 años de cárcel para Albert G. Q., el agente de los Mossos d’Esquadra y vecino de Bordils (Gironès), acusado de haber agredido física y sexualmente a su pareja en diversas ocasiones. El juicio por estas acusaciones tenía que celebrarse hoy en la sección cuarta de la Audiencia de Girona, pero se ha tenido que suspender porque no se pudo localizar a la víctima, a la que se puso en búsqueda y captura por estar en paradero desconocido.

El acusado, asistido por su letrado, Carles Monguilod, mantiene que los hechos de que se le acusa no son ciertos y que es inocente, y el letrado asegura que la incomparecencia de la supuesta víctima es una evidencia de la falsedad de las acusaciones.

El fiscal mantiene que Albert G. mantuvo una relación sentimental con la chica entre los años 2009 y 2010, y que durante este tiempo, en que convivieron en Bordils, el procesado mantuvo una actitud de constante violencia contra la chica, a quien habría agredido física y sexualmente varias veces, provocando una situación de dominio y control sobre ella.

Durante estos dos años, el fiscal mantiene que la amenazó, que si no hacía lo que él quería la mataría. Además, se habrían producido varios episodios violentos. Un día la muchacha tuvo que ser atendida en el CAP de la Bisbal d’Empordà porque presentaba lesiones que, presuntamente, le había producido el procesado al golpearla en la cara y en las piernas.

Días después, el 2 de enero del 2010, tras perseguirla por todo el domicilio, la habría pegado hasta que acabó cogiéndola por el cabello y haciéndola caer por las escaleras. Otro día, el fiscal describe como la obligó a mantener relaciones sexuales introduciéndole una pistola a la vagina contra su voluntad.

En agosto del 2010, el acusado, que estaba de baja, le dijo a la chica que en septiembre volvería a trabajar y que cuando volviera a tener la pistola la mataría, y luego se dispararía él. La mañana del día 10, la muchacha se negó a mantener relaciones sexuales y entonces la cogió por el pelo, la golpeó contra la pared, la esposó y le introdujo un bote de espuma para el pelo por el ano. Por la tarde, volvió a esposarla y le introdujo un bote de perfume.

Estas acciones hicieron que la chica necesitara asistencia médica por los hematomas y rasguños que presentaba, así como por una pequeña fisura anal y el agente fue detenido por sus compañeros al día siguiente, y el Departamento de Interior le incoó un expediente disciplinario para suspenderlo de sus funciones, y retirarle el arma y la placa cautelarmente.

A raíz de estos hechos, el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer de Girona dictó una orden de protección por la cual el acusado no se podía acercar a la menos de 500 metros de la chica, ni comunicarse con ella de ninguna forma. Según el fiscal, el acusado incumplió la orden ya que el 15 de agosto, mandó un correo electrónico a la chica en que la amenazaba de muerte.

Se da la circunstancia que en julio del 2007, Albert G. ya fue juzgado con jurado popular en la Audiencia de Girona acusado de un delito de malversación de dinero público. El fiscal solicitó para él una pena de 9 meses de cárcel e inhabilitación, por haberse quedado 60 euros de una mujer detenida en la comisaría de Mossos d’Esquadra de la Bisbal d’Empordà.

Los hechos habrían pasado el 21 de febrero del 2005, cuando una mujer fue detenida por un delito de tentativa de hurto y al detenerla, le requisaron sus pertenencias, como marca el protocolo en estos casos. Poco después, la detención se dejó sin efecto y le devolvieron sus pertenencias. Una vez firmada la hoja de recepción de sus cosas, aseguró que le faltaban 60 de los 154,50 euros que llevaba encima en el momento de la detención.

La investigación señaló a Albert G. como el sospechoso, ya que era el agente de custodia. Para evitar que le abrieran más expedientes, porque ya le habían abierto uno por haberse dormido yendo de patrulla y otro por haber tratado con poca ética a un detenido, depositó los 60 euros que faltaban. A pesar de ello, Asuntos Internos le llevó a juicio, y el jurado popular le consideró «no culpable».

Marta Rodríguez Font | Girona

Link a enlace http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/09/barcelona/1357754942.html

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