Cómo detectar a un joven maltratador (Parte II)

Los estereotipos de género

En los medios de comunicación la mujer sigue siendo un objeto sexual al servicio del hombre, como muestra el documental “El cuerpo de las mujeres”. Y en las aulas, todavía se educa a las niñas como futuras madres, sensibles, atentas y sacrificadas; en cambio, se enseña a los niños que ellos son más fuertes e independientes. Los roles de género continúan perpetuando el sistema patriarcal. En palabras de Pilar Pascual “nuestra educación estereotipada de género femenino nos hace más difícil discriminar las primeras expresiones de la violencia. La importancia que concedemos a gustar a los demás, a sentirnos elegidas, aceptadas y queridas nos puede llegar a cegar y a veces relegamos el hacer respetar nuestras necesidades, opiniones o deseos”. Asimismo, afirma que “la actitud de dar y cuidar a los otros o de sentir que el peso de la relación es nuestro, hace que a menudo ofrezcamos más posibilidades de las objetivamente recomendables, perdonando en exceso, por ejemplo.

Coral Caro Blanco, profesora de enseñanza secundaria y miembro del seminario interdisciplinar de estudios de género de la Universidad de Barcelona, afirma en el artículo Un amor a tu medida. Estereotipos y violencia en las relaciones amorosas, publicado por el Injuve, que “el mito del amor romántico[…] muy a menudo se muestra como trasfondo de la violencia de género”. Expresa que “dentro de esta concepción cultural se considera que los afectos y los conflictos forman parte de una relación normal de pareja. Sin embargo, esta forma de entender la relación puede llevar a muchas mujeres jóvenes a construir su vida amorosa sobre la base de una confianza ciega, fruto de la idealización de la relación y en consecuencia adaptarse, tolerar o negar conductas y situaciones que desembocan en un auténtico maltrato, una violencia psíquica y física”.

El estudio ¿Igualmente? Alumnado y género, percepciones y actitudes, realizado por la Federación de Mujeres Progresistas, pone de manifiesto que entre la juventud se siguen reproduciendo “ciertas ideas derivadas del pensamiento androcéntrico”. Revela que aunque se han superado creencias anticuadas como que el hombre es la cabeza de familia a quien respetar, las y los jóvenes están de acuerdo con ciertas formas de desigualdad. De esta manera, un 82% de los encuestados considera que el hombre tiene que proteger a la mujer y un 57% está de acuerdo con que tener celos es una prueba de amor. Tampoco pasa desapercibido que un porcentaje importante sienta como cierta la afirmación “la chica debe complacer a su novio”. Además un 33% de los encuestados está de acuerdo en que “para sentirse realizada, la mujer debe tener el amor de un hombre”.

Estos datos demuestran cómo el reparto de roles de género sigue aún muy presente entre las y los adolescentes, derivado de la educación de la escuela y de la familia, donde no se han desprendido de los prejuicios en función del género. Pilar Pascual advierte que “en la medida en que la mujer joven tenga interiorizados estos aspectos y que encaje en el papel de ‘buena chica(sumisa, siempre disponible, dejo mis actividades por estar con él)’,más riesgo puede tener a vivir una experiencia de violencia en la pareja”.

 

Llamadas de atención

Y ante esta situación, ¿qué puede ayudar a detectar a un joven maltratador? En el libro Hombres violentos, mujeres maltratadas: aportes a la investigación y al tratamiento de un problema social”, Graciela Ferreira da una lista de patrones para detectar al maltratador. Entre otras, señala el control excesivo al que somete a su pareja, de manera que necesita saber todos los detalles de su vida. Además, separa a la chica de su entorno formulando “prohibiciones o amenazas respecto de los estudios, el trabajo, las costumbres, las actividades o las relaciones que desarrolla la joven”.

El maltratador, como señala Ferreira, demuestra frustración por lo que sucede que no es de su agrado y culpa de ello a la novia hasta convencerla de que es así. Cuando la chica le discute algo, “declara que los parientes o amigos “le calientan la cabeza” contra él, que no le quieren y que están “envenenando” el efecto entre ellos, que los otros “sienten celos o envidia de su relación”. Así desvía la cuestión y nunca responde por su conducta.

 

La transmisión de valores en la escuela

Pascual afirma que “la educación sexista” que reciben los y las jóvenes juega un importante papel en el desarrollo de la violencia contra las mujeres, debido a que transmite unas creencias que hacen conformar personalidades en función del género. Por una parte, “los hombres siguen siendo educados, básicamente, para ocupar el espacio productivo, han de formarse para trabajar”. Mientras que “a las mujeres, aunque nos educan también para ocupar el espacio de la productividad, sólo a nosotras nos siguen poniendo la carga del cuidado de los otros, es decir de espacio reproductivo (pareja, familia, hijos…). Las mujeres dependen de los hombres y ocupan un lugar de subordinación con respecto a ellos y los hombres aprenden que han de proteger y cuidar a las mujeres desde una posición de dominación”.

En el artículo Prevenir la violencia de género desde la escuela, publicado por Injuve, María José Díaz-Aguado, Catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid, afirma que “el sexismo limita el repertorio de estrategias emocionales, originando diferencias evolutivas en la vulnerabilidad a distinto tipo de problemas en dicho ámbito, como por ejemplo los que conducen a la depresión”. Asimismo, señala que “los estudios llevados a cabo sobre la socialización de las emociones reflejan […] que a los niños se les permite exteriorizar la ira y la hostilidad en mayor medida que a las niñas; y que a ellas se les educa para pensar sobre las emociones, ponerse en el lugar de los demás, sentir empatía y expresar la tristeza (incluso llorando) mucho más que a ellos”.

Para superar este modelo e ir hacia una educación no discriminadora, Díaz-Aguado afirma que la construcción de una cultura de la igualdad debe “adoptar una perspectiva de género en el currículum y superar la invisibilidad de las mujeres, pero también promover suficientes experiencias de cooperación entre alumnos y alumnas en torno a objetivos compartidos que les permitan comprender la riqueza de la diversidad y la esencia de la igualdad”. Además, señala que en los programas de prevención de la violencia de género no participen solo mujeres, como hasta ahora, sino que también se impliquen los hombres. Para la catedrática “conviene recordar, en este sentido, que una de las características del modelo educativo basado en el dominio y la sumisión es la negación del valor de la diversidad y del conflicto como herramienta educativa, utilizando la segregación y la exclusión para evitarlo, con lo que se evitan también las oportunidades de aprender a construir la igualdad”.

 

Link a enlace

http://www.feminicidio.net/noticias-de-asesinatos-de-mujeres-en-espana-y-america-latina/redaccion-propia-de-noticias-sobre-violencia-de-genero/3501-como-detectar-a-un-joven-maltratador.html

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